Starbucks Experience… ¡Al fin en Palma!

Un delicioso y único aroma envuelve mis sentidos y me atrae con auténtica magia hacia un destino inevitable y placentero… es el olor del café recién hecho; así de simple, así de poderoso…

Los “cafeteros” de la isla estamos de enhorabuena. El emblemático Starbucks abre sus puertas en Palma (ya existía un establecimiento en la zona internacional del aeropuerto). El emplazamiento elegido ha sido el nuevo Centro Comercial Fan Mallorca, concretamente en su planta principal, y tuve el placer de ser invitada a su inauguración, el pasado 22 de septiembre.

Cuando Starbucks Coffee Company fue creada hace ya cerca de cincuenta años, probablemente no sabía la repercusión que iba a generar… a día de hoy, es el primer tostador y distribuidor de café del mundo y no necesita presentación por sí sola.
Una de sus características más destacables es la atención al cliente personalizada. Ver tu nombre escrito en tu propia taza de café, además de un detalle entrañable, es uno de sus signos de identidad, un gesto simple pero realmente especial que no pasa desapercibido.

El establecimiento está cuidado al completo, siguiendo el diseño, la estética y la filosofía de su cadena de cafeterías. Madera oscura en diferentes intensidades, inspirada el la simpleza del grano de café, acero, que le confiere un carácter más vanguardista, cristal transparente que hace las veces de pared, permite el paso de la luz y abre visualmente el espacio hacia el exterior, todo envuelto en una agradable música ambiental. También existen diferentes dependencias para diversos gustos y necesidades de los clientes, como la zona de la barra, los cómodos sofás, las siempre prácticas sillas de madera o los apreciados sillones individuales (yo, por supuesto, quise probar un poco de cada uno, jeje).

 

 

Y después de dar un repaso al entorno, me centraré en lo más importante… ¡el café!. Como primera incursión en la casa, pedí un sencillo y efectivo café con leche (hay que decir, para quien no los conozca, que el tamaño es más que generoso). Pero no quería dejar de degustar algunas de sus delicias dulces y saladas, así que me decanté por una sabrosa focaccia y un brownie… ¡en honor a la verdad, el mejor que he probado en mucho tiempo!.
Por supuesto, en su carta hay una buena oferta de variedades en cuanto a bebidas, no sólo de café (calientes y fríos, mocca, frappuccino, descafeinados…), sino también de siropes, tés e infusiones y bebidas para niños.
Y en lo que se refiere a la comida, tanto en dulce como en salado, es un pequeño templo de la perdición (muffins, cookies, snacks...). ¿Ya he dicho que tengo que volver a por más?.

Además, el local cuenta con una pequeña boutique especializada en tazas, termos y vasos para uso diario, para eventuales invitados o para curiosos y coleccionistas (sé que acabaré haciéndome con más de una…).

Y para acabar mi (primera) visita, los “chicos Starbucks” me informaron de su sistema de Fidelización, el Club Vips, una aplicación para clientes que ofrece descuentos, posibilidad de compra a través del móvil, acceso directo al wifi del establecimiento e información sobre seminarios y catas a realizar próximamente (…mmm, interesante!).

Gracias por leerme… y perdón por despertaros el apetito 😉
¡Hasta pronto!

Deja un comentario